jueves, marzo 02, 2006

Un reducida parte del público, dicen siempre, hace uuh uuh uuh imitando a un mono cuando la toca Eto´o, que es negro y nacido en África, y se disparan todas las alarmas del fútbol. Racismo, dicen. Eto´o coge y dice que se va del campo porque le están insultando los racistas de España. Es una situación esperpéntica, ciertamente. Es rocambolesco porque en la tele los periodistas critican la actitud de esa minoría de la afición a la que hay que perseguir, y encima se le pone una multa al equipo que ha vendido entradas a esos supuestos racistas... Es el colmo de los colmos... Según estas variantes, si un jugador con alopecia es insultado por un reducido grupo de espectadores en un campo de fútbol, a gritos como por ejemplo caaaaalvo, caaaaalvo, o bola de billar, o algo similar... todos los implicados en el affaire racismo deberían actuar de idéntica manera, porque no sería cuestión de raza, pero si de discriminación, aspecto esencial en racismo. A Eto´o, se entiende, se le discrimina por su color de piel, y al alopécico supuesto, por su carencia de pelo en la cabeza. Igualmente deberían sancionar al equipo que vendió entradas a los desalmados que insultaron al jugador calvo y ese jugador sería un valiente si hubiera decidido abandonar el campo de fútbol, en pleno partido, cuando le gritan eso de mister proper... Pero igualmente, si un árbitro sale al campo y comete un error garrafal en una mano, una falta, o se tropieza, por torpe y se cae, y el público al unísono le grita toooooonto, tooooooonto, sin probar que dicho árbitro tenga un cociente intelectual superior o igual a la media, se produce idéntica situación... Por tanto, es absurdo hasta el máximo grado hablar de racismo, creo. Incluso si esos gritos salen de unos cabezas rapadas desalmados y racistas de credo... fíjense en lo que les digo.

Si hubiera sido el árbitro del Zaragoza Barça hubiera echado a Etoó del campo con la roja directa. ¿Qué es eso de retenerle a la fuerza? Oiga usté, señor Eto, cobra una pasta del copetín para jugar al fútbol en primera y follarse putas y ser ídolo de masas para que juegue usted al fútbol. Si en la grada le pitan o abuchean o le llaman negro de mierda, no debe ser problema suyo, el suyo es jugar al fútbol. Igual que es tarjeta amarilla no buscar el balón en un salto en choque, debería ser roja querer abandonar un partido porque en la grada me insultan los racistas españoles... El único racista en toda esta historia es el camerunés, que entiende esos uuh uuh uuh como racismo alemán de 1945, cuando toda la vida de DIOS y de MAHOMA en los campos de fútbol se le ha dicho hijo de puta al árbitro, sin que lo fuera, tonto al que se cae, sin que lo sea y calvo, gordo, feo o negro al que lo es, sin que se dispare ninguna alarma estúpida. Porque Etoó es negro y parece un mono, le guste a él o no... El caso es que el Barça, debido a la errónea decisión del árbitro, ganó 0-2 con participación del camerunés, cuando debió ser expulsado y abrírsele un expediente sancionador en su club. A ver si el obrero de DIOS de Zaragoza, después de trabajar once horas picando piedra a cero grados y haber comido un bocata de queso no puede ir a la Romareda y decirle al multimillonario de etoo lo que le salgo del capullo. Vale.

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