viernes, marzo 17, 2006

El otro día se cumplieron dos años de la llegada al poder de José Luis Rodríguez Zapatero, y el presidente hizo una fiesta en La Moncloa para celebrarlo, a la que acudieron sus amigos y allegados. Hasta ahí todo bien. Estaban los de siempre, las anabelenes y los victormanueles de toda la vida. Pues vale.

Lo que jamás de la vida podré entender es que a ese acto acudiesen periodistas. ¿En calidad de qué? ¿Han informado del hecho, de lo que se dijo allí?

"Lo siento, pero no". Eso es lo que hay que decir si se es periodista cuando a uno le invitan a este tipo de festejos. Por salud, por independencia y por decencia. Porque aunque cada periodista tenga sus ideas (que las tienen), las formas son muy importantes. Y la prensa tiene que mantenerse siempre ajena al poder. Frente a él. Justa, pero lejana.

Yo pensaba que eso eran cosas de Urdaci y compañía. Por eso no entiendo que Iñaki Gabilondo (por muy socialista que sea, que está en su derecho y todos nos conocemos) estuviese en esa fiesta. Por eso no entiendo que luego El País y el grupo Prisa intenten convencernos de que es el Ed Murrow español porque se enfrentó valientemente a Aznar.

Otra desilusión más, Iñaki.
Otra desilusión más, grupo Prisa. Y van...

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