martes, julio 20, 2004

Cuenta Ruy Castro en su libro “A onda que se ergueu no mar” más o menos lo siguiente.
El verano que Brigitte Bardot estuvo en Brasil ( 1964 ) no existía en el planeta un “sex-symbol” a su altura. Ella estuvo en Rio de Janeiro y Buzios con su novio del momento lamado Bob Zagury. Una de esas noches cariocas Brigitte fue sin acompañante a una fiesta en casa del gran Tom Jobim, uno de los grandes genios de la Bossa Nova ( compositor entre muchas otras de “Garota de Ipanema” ). Toda la noche estuvo Jobim “ocupándose” de la francesa, sus invitados, presentiendo lo que estaba pasando empezó a despedirse, finalmente sólo quedaban en la casa Roberto Quartim, Brigitte y Tom. Éste último se ofreció a llevar a Brigitte a su casa de Copacabana. Quartim se dispusó a dormir un rato con la seguridad de tener una larga espera por delante. Sin embargo a los 15 minutos regresó Tom Jobim que antes de que le preguntara le comentó “ Sabes Roberto, estas cosas son muy delicadas, tienes que quitarte la ropa, sudar mucho, dar placer a la mujer, y después ponerte la ropa de nuevo. Entonces, coges tu coche, vuelves a tu casa, mientes a tu mujer... ¿a cambio de qué? No compensa”.
Eso es ser “cool” y no casarse con una “Spice Girl”.

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