lunes, junio 14, 2004

Ja, ja, ja. Me muero de risa. Qué alegría más grande. A ver si se va a su casa de una vez. Bueno, a su casa no, que tampoco quiero verlo por Oviedo. En Groenlandia estaría bien contándole sus tonterías a los osos polares. Aunque ni éstos le prestarían atención. Ja, ja, ja.

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