miércoles, abril 03, 2002

Pues los escoceses me caen mal. Fui a Windermere y estaba echando maiz en el lagito, a mis 12 añitos, esperando ver algún pececico y un escocés contrariado me zarandeó y apretó el brazo gritándome palabros en escotlish que no sonaban nada bien... Cuando dije que no entendía creyó que me cachondeaba de mí y apretó más el brazo y gritó más y escupió más y más palabros, hasta que le dije que era Español... me soltó el brazo y me cogió de la oreja tan fuerte como nunca podréis imaginar... Menos mal que Martínez llegó echando humos y el viejo scotish me soltó, porque ahora estaríais leyendo las letras de un murcianico sin oreja... Qué genio y qué rabia de payo... qué peste echaba... y sigo sin comprender por qué se enfureció tanto por tirarle maiz a unas carpicas, que pa eso lo vendían, en mis dos semanas escocesas no me volví a separar de Martínez y seguí corroborando el mal talante escocés, una y otra vez siempre que me hablaban y yo no comprendía... Me tomaban por inglés con mis melenas blancas y cara roja, y creían que me hacía el que no les entendía por su acento... Me informaba Martínez, pero a mí se me quedó el antiscotland pa to la vida... Y Edimburgo está sucia, es cara, hay racismo y todos te miran mal. Si quieres la florencia británica, en pequeñito, ve a Chester. Cerca de Gales.

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