lunes, noviembre 19, 2001

Tanto talento me desborda. Estoy de cierre estos días y ando un poco alterado. Ayer dormí poco (viaje de vuelta desde Pamplona, mi erudición sobre el fútbol navarro tiene la culpa: aunque mereció la pena, ayer marqué el gol 50 de mi carrera en el Erriberri) y hoy llevo una empanada que, sin embargo, no es lo suficientemente grande como para no reconocer a los fenómenos que aquí dejan su huella diaria. Yo haré lo que pueda, pero no prometo nada. Y Rafa, por dios, no me sonrojes, que ya sabes que tus elogios valen por 3,1416 veces los de cualquiera. Ahora a las diez tengo que ir a ver "Enróllatela como puedas", para escribir mañana alguna bobada de ella. Nacho, estoy tardando en conocerte, cagonlamar. Sito, cabrón, llámame algún día para algo más que para preguntar chorradas, anda. Voy pal Festival de Gijón el jueves, habrá que hacer una cumbre de Moustros en cuanto venga Rafa, nuestro prócer y mentor, que ayer me llevó a Esquirotz a comer patatas bravas, manda cojones (bien, Fali, bien). Voy a haceros una recomendación: si os gusta oír la radio, que es otra de mis características, escuchad las crónicas de Fran Sevilla desde Kabul en Radio Nacional. Ayer escribió un reportaje en El País (manda cojones que estos que van de líderes de la prensa europea no tuviesen a nadie en Kabul hasta hoy: mañana os contaré algunas discusiones que me traigo aquí con defensores acérrimos del grupo PRISA, personas que aún creen en eso de los buenos y los malos según qué periódico compres o qué emisora escuches: gi-li-po-llas) y entra en varios informativos. Yo suelo escucharle a la mañana con Julio César Iglesias y a la noche con Manuel Antonio Rico (otro asturiano). Un fenómeno que duerme en la misma esterilla que Alfonso Rojo, el de El Mundo, que debe de ser un jeta de cojones. Un abrazo.

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